Escucha. El domingo salí del estadio con cara de tonto -más que la habitual, añado yo antes de que alguien tenga la tentación de hacerlo- y la bilis revuelta. De camino a casa iba pensando en que esta semana me iba a quedar a gusto escribiendo una columna de esas que uno las acaba con el colmillo chorreando sangre porque lo vivido antes, durante y después del partido así lo merecía. Porque fue más repugnante que los pitos a
Aranguren. Más que el 0-4 contra el Albacete del año pasado.
Hoy, sin embargo, después de haber mantenido la rabia a remojo durante unas cuantas horas, ésta se ha reblandecido un poco y veo las cosas de distinta forma. Sigo pensando que fue vergonzoso. Pero también pienso que, si ahora digo todo lo que me gustaría, estaría siguiéndole el juego a aquéllos que desean que se hable de todo menos de fútbol. Y no. Cuando acabe la temporada ya soltaré todo lo que me guardo pero en esta columna, al menos hoy, se va a hablar de fútbol. Porque resulta que, por si no lo sabes, el FC Cartagena ganó el domingo y aún tiene opciones de entrar en la lucha por el ascenso. Que está dífícil, sí. Pero si antes del partido había quien veía peligrar la permanencia porque faltaba un punto para conseguirla de forma matemática, ¿por qué no vamos nosotros a agarrarnos a esa misma ciencia para decir que podemos luchar por el play off?. Si las matemáticas sirven para ver la botella medio vacía, digo yo que también servirán para verla medio llena, ¿no?. Si unos venden pesimismo y consiguen compradores, voy a vender yo optimismo que, por el mismo precio, creo que puede sernos de más ayuda.
Y voy a empezar por recordar a los desmemoriados que estamos a cuatro puntos de conseguirlo y hay nueve en juego. Invito a todos los interesado a que echen un vistazo al calendario y comprueben que, si el nuestro es complicado, el de los equipos que están por encima lo es más si cabe. ¿No puede ser que tropiecen? A los que no hayan echado cuentas les digo que si ganamos los tres partidos que quedan acabaremos la temporada con los mismos puntos que la anterior, aquélla que todo el mundo tildó de maravillosa. A los que dudan del equipo les digo que la piña que hicieron los jugadores al acabar el partido contra el Girona me transmite buenas sensaciones: el grupo que sale airoso de situaciones adversas gana en cohesión y, si el ambiente del domingo -por no hablar de lo que vienen aguantando desde atrás- no fue adverso que baje Dios y lo vea. A los que silban y abuchean les pregunto cuántas veces han visto al Cartagena luchar por el ascenso a Primera. Aún podemos y en cualquier caso, si al final sale cruz, ¡qué leches!, decidme dónde hay que firmar para que el año que viene sea como este.
No sé tú, pero yo estoy orgulloso del comportamiento del equipo esta temporada. Y más, si cabe, del que tuvieron el domingo, cuando dieron a unos cuantos una lección de profesionalidad a pesar de que muchos, con información escasa y sesgada, no lo vieran así. No sé tú, pero yo pienso que hay motivos para estar con este equipo y apoyarlo hasta el último momento. Luego ya habrá tiempo de críticas, reproches o como quieras llamarlo. Pero ahora mismo, por lo conseguido hasta ahora y por lo que aún se puede conseguir, se merecen que estemos con ellos.