Ya ha pasado algo más de una semana del
dramático partido con Azkar que suponía el
descenso matemático del Futsal Cartagena. Las lágrimas inundaban los rostros de jugadores, aficionados,cuerpo técnico y trabajadores del Reale Cartagena. Se ponía fin a 14 años de andadura en la mejor liga del mundo.
Haciendo un poco de memoria, los primeros
años supusieron la llegada de ilusión y
esperanza de un "nuevo deporte " a nuestra
ciudad. Se mantuvo siempre la categoría,
algún año recurriendo, eso sí, a esas promociones
de permanencia dramáticas. Luego llegó
Polaris y el equipo quiso hacerse grande y
ocupar un lugar en la historia de esta
ciudad. El objetivo estuvo cerca pero se
nos escapó en el último momento.
Sin
embargo, echando la vista atrás, era un
equipo sin alma y sin escudo, con una gran
cantidad de estrellas millonarias pero sin
ninguna base ni ningún apego a los valores de Mínguez&Sáez. Y así fue,
Polaris murió y , con él, casi el fútbol sala si no
llega ser por el incansable luchador Don
Antonio Mínguez.
Volvimos pues a la época de luchar entre
los más pequeños y salvarnos, a veces
por los pelos, como ocurrió en Castellón.
Pero cuando juegas siempre con fuego, al
final acabas quemándote y así ha sido esta
temporada.
Pero la temporada 2011/2012 la recordaré,
para mí, como la más especial desde que
llegué a este mundo del fútbol sala en
1999.
Pertenecer a este maravilloso grupo humano
como es Nosoloefese me ha otorgado ciertas
cosas: seguidores en twitter, que alguien
te lea, que se te critique... pero la más
importante para mí ha sido la de estar
cerca de Reale Cartagena, desde una
posición nunca vivida por mí.
¿Qué me ha ofrecido un equipo que ha
descendido a plata? Este es el motivo que
me ha llevado a ponerme a escribir esta
columna.
A nivel institucional, Reale me transmite
ciertos valores con los que yo comulgo que
son la humildad, el sacrificio y el
esfuerzo diario de todos los que forman
esta gran plantilla, perdón, esta gran
familia.
Una gran familia que apuesta por el deporte como valor prioritario dentro de la sociedad, una gran familia que ha sabido estar cerca de los más jovenes inculcándoles el valor del juego en equipo y del compañerismo y una gran familia que ha vuelto a hacer retumbar la voz de La Bombonera
A nivel institucional, no voy a decir nada
de la figura de Don Antonio Mínguez desde
que llegó hasta aquí hasta ahora. En tantos años, seguro que se ha equivocado en
muchas ocasiones, pero es el padre del
fútbol sala en Cartagena y todo lo que
hemos vivido se lo debemos en gran medida
a él.
Está claro que un gran líder debe rodearse
de buena gente, competente y trabajadora.
Y es aquí donde iríamos bajando en la
pirámide hasta llegar a los jugadores que
son el último extremo de la jerarquía.
Me gustaría agradecer la labor del
departamento de prensa el cual siempre se
ha mostrado ante nosotros muy colaborador
y participativo. Roberto Sánchez y Sonia
Campillo no han hecho más que trabajar al
unísono para lograr sacar un
viaje,facilitar nuestro trabajo, o
malcriarnos mandándonos las ruedas de
prensa y las mismas crónicas.Ver sus
lágrimas me estremeció tanto, me parecía
tan injusto que tanto trabajo no tuviera
sus frutos...
Si seguimos con la plantilla, oí una vez
una comparativa entre la del FC Cartagena
y la del Reale, haciendo mención a la
unidad en los vestuarios. No voy a entrar
en el fútbol, pero lo que es cierto es que
esta plantilla ha estado muy unidad y ,
por supuesto, que ha habido fisuras pero
superadas con humildad y trabajo diario. Me di cuenta de que estábamos descendidos
cuando, mientras comentaba el partido para
una radio local, vi en el banquillo a Jordi Campoy llorando. Recordemos que Campoy es
un jugador catalán que lleva aquí 5 meses,
pero se le fue el alma cuando una pérdida
suya casi dejaba sin vida a un Reale que no tenía fuerza para más.
Lo más terrible para mí, nunca he vivido
nada similar, fue ver las lágrimas de
Jesús García retirándose al vestuario; o
las de Fabio tirado en el suelo como si le
hubieran arrancado el alma; ver a Pizarro
jugando inflitrado o a Yoni lesionado buscando un imposible; ver
como un japonés (Taro), que apenas ha
jugado, lloraba como el que más,
demostrando la implicación que hay por
parte de todos, los que juegan y los que
no; y así sucesivamente pasaríamos por
todos los jugadores que no pudieron ni
hablar tras el partido, rotos de dolor.
Estos jugadores han sido dirigidos por 2
grandes entrenadores que, nos guste o no,
con sus defectos y virtudes, también son
parte de esta historia. Luis Fonseca, el
siempre criticado, pero que nos llevó a
seguir con este sueño este año y los
siempre calmados Javi Aparicio y David
Marín.
Una excelente plantilla no se sustenta
sola y esa unidad se proyectaba hacia
fuera.
¿Qué voy a decir del incombustible Julio
Clemente? Hacía de todo en este equipo y
cuando tenía tiempo era también el
delegado.
No me puedo olvidar del preparado físico
Antonio Juan Meroño y su dinamismo a la
hora de trabajar con la ilusión del que
más,ayudado siempre por el fisioterapeuta
Salvador Santiago. Sus cuadernos técnicos
están ahí reflejando su ilusión y esfuerzo
por este proyecto.
Tener grandes porteros como Fabio y Álex
denota el gran trabajo realizado en esta
faceta por Jesús Dorado (Chuchy) que
cuando tenía algún hueco realizaba sus
pinitos como fotógrafo.
Y como me suelo guardar las mejores cosas
para el final, aquí llegamos a la figura
del utillero Juan González, capaz de
hacernos reir a todos con sus chistes y
bromas cuando nuestro ánimo estaba por los suelos. Hombre sencillo y de gran
humanidad que aportó su granito de arena a
esta gran familia.
Y como no, destacar a maravillosa comunión
afición-plantilla, especialmente en el
tramo final de la competición cuando
veíamos que la vida se nos iba apagando
poco a poco. Una afición que lloraba como
el que más, una afición que siempre se
mostró ilusionada y esperanzada y que
aprendió a estar unida cuando el equipo
más lo necesitaba. Estas actitudes de
madurez no deben caer en saco roto y nos
debe concienciar sobre la importancia del
"Juntos Podemos", un lema que me encanta y
que debería ser la frase que nos acompañe
en este nuevo viaje que emprenderemos
"juntos".
Gracias Reale por enseñarme todas estas
cosas, por darme cuenta de que en la vida
no todo es ganar. No cambio ningún momento
de los vividos con Polaris cuando éramos
ricos y guapos, por los vividos este año
cerca de este grupo que es más "feo" pero muy rico en valores.